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La tortuga de Grey Walter
En 1948 Grey Walter decidió crear a Elmer y Elsie, dos tortugas robóticas. Parecían haber cobrado vida al mostraba un comportamiento emergente en la búsqueda incesante de fuentes de luz y alejándose de las zonas de penumbra. Pero lo que fue verdaderamente sorprendente es cuando se enfrentaron a un espejo. Entonces su propia imagen reflejada les hizo ponerse a templar. Cuando recuerdo esta historia siempre pienso en el valor que damos los humanos a nuestra propia inteligencia como factor de diferenciación. A la postre, no nos separan de otros animales más que algunos miles de años de evolución. Usamos iguales neuronas, mismos dendritas y axones e iguales convoluciones cerebrales por donde fluyen pensamientos en forma de impulsos eléctricos a través de sinapsis neuronales. Con la Inteligencia Artificial actual estamos creando esas mismas estructuras conexionistas en el laboratorio y los resultados de comportamiento emergente están resultando francamente sorprendentes. Quiza deberíamos dejar de pensar si la Inteligencia Artificial es verdaderamente inteligente para empezar a reflexionar sobre qué tiene de sublime lo que siempre hemos dado en llamar inteligencia humana.
La tortuga de Grey Walter
Inteligencia Artificial & Comportamiento
Hoy casi parece olvidado pero estuvimos la friolera de más de 30 años intentando hacer esa cuadratura del circulo en base a modelos de razonamientos capaces de operar con conocimiento formalmente representado. Intentábamos hacer un modelo del mundo para forzar después a que el mundo se adaptara a nuestro modelo. Aquella romántica idea de academia, aunque dio algunos frutos, nunca llego a funcionar. Tendrían que pasar muchos años más, casi hasta llegar a nuestros días, para darnos cuenta de que los comportamientos inteligentes se obtienen solamente a través de una confianza ciega en los datos. Había que entrenar los sistemas con grandes volúmenes de información y dejar que el comportamiento esperado emergiera por si mismo.
Modernismo Digital
Hoy en día hemos llegado al modernismo digital y la interacción entre los negocios y los consumidores está vertebrada por la Inteligencia Artificial. Operamos a través de un Agente Inteligente responsable de responder a todas nuestras necesidades de consulta. Aún es pronto, pero seguramente estos agentes pronto presentarán capacidades para aprender de los intereses de cada usuario en base a su actividad y comportamiento digital, lo que permitirá una modulación adaptativa creciente en cada nueva respuesta emitida. Pero si bien las respuestas obtenidas por los clientes serán progresivamente más satisfactorias, ¿no corremos el riesgo de que los agentes de consulta realicen actividades de sesgo cognitivo basadas en una malentendida experiencia adaptativa? Tal vez llegue el momento en que la adaptación intencional de los agentes nos deje ciegos ante determinados espacios de conocimiento. Y poniéndonos algo más paranoicos, puede que los fabricantes de estos agentes utilicen esa tendencia natural para crear cámaras de eco y resonancia digital al servicio de intereses oscuros. Eso solo el futuro lo dirá, Lo que está claro es que los negocios en esta nueva era irán perdiendo progresivamente todo el control de su tráfico e incluso de la experiencia que pueden entregar a sus clientes.
Consumismo Digital
Fue la tecnología la que tuvo que venir a nuestro rescate para despertarnos del letargo del feudalismo digital. Los consumidores habíamos logrado independizarnos de la dominación de los negocios y la inversión de control se había producido. Ahora serían ellos los que deberían perseguir la atención de sus clientes, a través de un universo de interacciones basadas en notificaciones que debían ser convenientemente atendidas a través de microgestos, todo ello articulado en un momento de fuerte competitividad creciente. Teníamos la libertad de decidir cómo y cuándo atender. Pero no nos engañemos, todo eso no fue más que un mero espejismo. Las plataformas de hoy en día construyen cámaras de eco y resonancia para manipular nuestras actitudes y condicionar nuestro comportamiento activo a su favor. Y lo peor es que este hecho esta llegando a trascender los límites fronterizos de lo digital.